Crisis existencial: Qué es y cuáles son sus síntomas
¿Qué es una crisis existencial?
La crisis existencial es un término que usamos con frecuencia para describir esos momentos en los que nos sentimos perdidas, confundidas o insatisfechas con nuestra vida. Sin embargo, este fenómeno va mucho más allá de una simple tristeza o desorientación.
Es un llamado profundo a cuestionar nuestra manera de vivir y a alinear nuestras acciones con lo que realmente somos. Aquí exploramos en detalle qué es una crisis existencial, cuáles son sus síntomas y cómo afrontarla desde un lugar de autocompasión y conciencia.
Una crisis existencial no es simplemente un mal día o un período de estrés. Es un momento en la vida en el que nos sentimos desconectadas de nuestra esencia, cuestionamos nuestro propósito y examinamos las estructuras que rigen nuestra vida.
Este proceso puede estar relacionado con grandes preguntas como:
Es un viaje interno que suele surgir cuando nos damos cuenta de que hemos estado viviendo según mandatos sociales, roles familiares o expectativas externas. Es el alma pidiendo coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Síntomas de una crisis existencial
Aunque cada persona vive la crisis de manera única, hay ciertos signos comunes que suelen manifestarse. Reconocerlos es el primer paso para enfrentar este desafío:
1. Sensación de vacío interno: A pesar de tener logros, estabilidad o compañía, puede surgir un vacío que no parece llenarse con nada externo.
2. Pérdida de sentido: Cuestionar el propósito de tu trabajo, relaciones o rutinas puede ser una señal de que algo más profundo necesita atención.
3. Cambios en las relaciones: A medida que comenzamos a conectar con nuestra autenticidad, es común que ciertas relaciones cambien o incluso desaparezcan.
4. Ansiedad o tristeza persistente: Estas emociones son una invitación a mirar hacia adentro y explorar qué aspectos de tu vida necesitan transformación.
5. Deseo de cambios radicales: La sensación de querer dejar todo atrás —trabajo, relaciones, hábitos— es una manifestación de la búsqueda de algo más auténtico.
Mi experiencia con la crisis existencial
En mi vida, he enfrentado dos grandes crisis existenciales. La primera llegó en mis veintis. En ese momento, no comprendía el trasfondo espiritual o trascendental de lo que estaba viviendo.
Me sumergí en el hacer: estudiar, ganar dinero, viajar y buscar bienestar a través de distracciones externas. Pero, como suele suceder, ignorar el llamado solo pospuso lo inevitable.
La segunda crisis fue mucho más transformadora. Aunque tenía logros, estabilidad y compañía, sentía un vacío interno que no podía ignorar. Fue entonces cuando entendí que no encontraría las respuestas afuera, sino deteniéndome a escucharme, a conocerme en profundidad y a mirar mi historia con honestidad.
Las crisis existenciales me enseñaron a dejar atrás viejas formas de vivir y a conectar con mi autenticidad.
Crisis existencial: Un camino hacia la autenticidad
La crisis existencial es como una muerte simbólica. Es un proceso en el que dejamos ir partes de nosotras que ya no nos sirven, como patrones de complacencia o roles que nos limitaban. Aunque puede ser doloroso, es necesario para dar paso a una versión más auténtica de nosotras.
Por ejemplo, yo solía relacionarme desde el complacer a los demás, sin atender a mis propias necesidades. Al enfocarme en mi autenticidad, aprendí a poner límites y a permitirme recibir apoyo.
Cuando comencé a relacionarme desde esta nueva versión de mí, algunas relaciones empezaron a desmoronarse, porque no les gustaba mi cambio. A pesar de ese duelo, me di cuenta de que estaba siendo más auténtica conmigo misma y con los demás. Las máscaras de complacencia cayeron, y lo que quedó fue algo más genuino, lo que atrajo a personas en la misma sintonía.
Muchas veces me cuestionaba mi existencia y no entendía qué era eso que me empujaba a buscar respuestas afuera, a cambiar de trabajo una y otra vez, solo para regresar al mismo vacío y estancamiento.
Finalmente, descubrí que ese llamado podía ser mucho más simple. Solo necesitaba detenerme, escucharme, conocerme y entender mi biografía.
No fue un viaje solitario. Tuve grandes guías que iluminaron mi camino, que aunque fue pedregoso, empinado y muchas veces oscuro, me ayudaron a entender que soltar viejas formas de relacionarme era parte del proceso.
Los vínculos que ya no me servían, ya fueran familiares, de pareja, laborales o de amistad, pertenecían a una versión antigua de mí que ahora estaba en proceso de transformación.
Cómo afrontar una crisis existencial
1. Escucha el llamado: Aunque no tengas claro por dónde empezar, comprométete a atender esa voz interna que te invita al cambio.
2. Aprende a detenerte: En lugar de buscar respuestas en el exterior, dedica tiempo a reflexionar, meditar o simplemente estar contigo misma.
3. Conéctate con tu historia: Explorar tu biografía, las dinámicas familiares y los patrones heredados puede ayudarte a entender las raíces de tu crisis.
4. Busca guías en el camino: No tienes que atravesar este proceso sola. Los terapeutas, coaches y comunidades de apoyo pueden ser faros de luz en momentos oscuros.
5. Cultiva la autocompasión: El camino no es lineal. Habrá días en los que sientas que retrocedes, pero recuerda que cada paso cuenta. Sé amable contigo misma y celebra tus avances.
Lecciones de las crisis existenciales
Aunque no todo es perfecto, es un camino espiral. Hay días buenos, malos, luego neutros, y así.
Muchas veces sentí que volvía a foja cero y que no había valido la pena tanto esfuerzo, pero aprendí a ser más compasiva conmigo, a ser más empática, más amorosa con mi trato y a aceptar mi propia imperfección.
Aprendí a transitar espacios de incertidumbre, dolor, soledad, confusión y quedarme ahí, sostenerlos una y otra vez y aprender lo más importante de todo este viaje: la persona más importante soy yo.
Soy la persona que me sostiene, que está para mí siempre que lo necesito, que me consuela, que me anima, que me habla, que se anima a salir al mundo y que también se aísla para recargar una y otra vez. He aprendido a pedir ayuda, todo esto y más me han enseñado mis crisis.
Podría seguir escribiendo sobre los tremendos aprendizajes y reflexiones que ha traído cada una de ellas, pero lo más importante que quiero plasmar aquí es el estar para mí cada vez que sea necesario. Y, a pesar del camino difícil y desconocido, es un camino de ida, donde, al entrar en él, no hay retorno, solo la posibilidad de seguir adelante y avanzar hacia mi propio bienestar.
Si estás atravesando una crisis, solo te puedo decir que, si decides escucharla y hacerte cargo de ella, aunque no tengas idea cómo, pero vas a escuchar y atender ese llamado, es el camino más importante que harás por ti y por toda tu existencia.
Conclusión
Las crisis existenciales pueden ser momentos difíciles, lleno de dudas e incertidumbre, pero también son una oportunidad para reconectar con nosotras mismas y encontrar el verdadero sentido de lo que estamos viviendo.
A veces sentimos que hemos perdido el rumbo, pero es precisamente en esos momentos cuando más podemos aprender sobre lo que realmente queremos y necesitamos. A través de la autocompasión y de pedir ayuda cuando la necesitamos, podemos salir adelante.
En última instancia, estas crisis nos enseñan que la persona más importante en nuestra vida somos nosotras mismas, y al atender ese llamado interno, comenzamos un camino hacia un propósito más auténtico y significativo.
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FAQs
No hay un tiempo definido. Algunas personas atraviesan una crisis en meses, mientras que para otras puede durar años. Lo importante es el aprendizaje y la transformación que se logra en el proceso.
Sí, es común sentirse sola, ya que este es un viaje muy personal. Sin embargo, buscar apoyo puede marcar una gran diferencia.
Si la crisis afecta significativamente tu bienestar emocional o funcionalidad diaria, es recomendable buscar la guía de un terapeuta o coach especializado.
Sí, las crisis pueden aparecer en distintos momentos de la vida. Cada una es una oportunidad de profundizar en tu crecimiento personal.
No se puede evitar del todo, ya que forman parte del proceso natural de evolución personal. Sin embargo, trabajar en tu autoconocimiento puede ayudarte a enfrentarlas con mayor claridad.